viernes 27 de febrero de 2009

Que aprenda la mayoria de técnicos...




Se cumplen casi 10 años de esta entrevista que le hicieron a Marcelo Bielsa en Argentina cuando era entrenador de Vélez Sarsfield, justo unos meses antes de hacerlo campeón.
Creo que, desde entonces, no he visto otra entrevista en la que un entrenador diga tantas cosas de verdad, enseñe con cada respuesta y tenga un calado, una profundidad al alcance de muy pocos. He leido esta entrevista mil veces y cada vez aprendo algo nuevo.
Se la dedicamos a los entrenadores actuales, que hablan y hablan sin decir nada, que tienen un discurso vacío y que toman a la gente por tonta. Si no tienen nada que decir, que callen. Si no están preparados para elaborar discursos y argumentos, que aprendar, que se ilustren.
Por eso admiro al Loco, porque es único. El único capaz de rebatir y debatir mejor cualquier parlamentario porque, tras cada una de sus frases se esconden horas y horas de trabajo y meditación.
Os dedico esta perla atemporal e imperdible:
5 de marzo de 1998
De una charla de dos horas con Marcelo Bielsa se desprende una serie de máximas que da cuenta de la identidad -la actual o la futura- de este Vélez puntero e invicto:
Si tuviera que elegir, diría que me siento más cómodo con el orden que con la espontaneidad.Lo que me reconforta de mis jugadores, durante un partido, es el compromiso. Y lo que no soporto es la indiferencia. Los grandes equipos tienen grandes jugadores, un margen bajo de error y un grado alto de solidaridad colectiva.El éxito no tiene fórmulas mágicas. Y un buen proyecto no deja de ser bueno si no se corona con un título.
La entrevista parece rectificar -tal vez tardíamente- cierta característica del personaje: lo de Loco debe venir de su conocida manía por registrar/archivar/estudiar todo lo que tenga que ver con el fútbol. Pero sus respuestas, sabrosas, hablan de un personaje absolutamente racional, que elige palabra por palabra para enunciar sus simples hipótesis y que se manifiesta abierto a escuchar opiniones en contrario.
-¿Qué cambió del Vélez que la gente resistía al Vélez que va puntero?
-El sistema no se modificó. Lo que pasa es que siempre que no hay éxitos hay que buscar una justificación, por ahí genuinamente. Y en Vélez lo que se eligió como justificativo fue la falta de integración entre el sistema y los futbolistas. Creo que nuestra campaña del año pasado, a pesar de las críticas, fue satisfactoria.
-Entonces, ¿por qué van punteros?
-Yo no noto diferencias. Estructuralmente es el mismo equipo: tres delanteros, un volante de ataque, un defensor subido a la mitad de la cancha cuando el rival juega con dos atacantes. ¿Ven?, ése es un detalle que pasa inadvertido. Cuando jugamos contra Gimnasia y Tiro nos sobraba un defensor y lo subimos; después ellos pasaron a jugar con tres delanteros y nosotros pusimos una línea de cuatro. ¿Para qué defender con cuatro si el rival ataca con uno?
-Eso se contradice con su rótulo de técnico defensivo.
-Sí, yo estoy rotulado así. Y eso me parece injusto. En la Argentina, el día a día no puede hacer nada contra el valor instalado. Pero Vélez, casualmente, fue el segundo equipo más goleador del torneo pasado y juega con cuatro atacantes... Lo que sí es cierto es que me siento más cómodo con el orden que con la espontaneidad. Hay entrenadores que propician un clima creativo dentro del equipo. No es que yo no valore eso, pero hay situaciones que son antagónicas y un técnico no puede estimular simultáneamente las dos cosas.
-¿Por qué no?
-Porque el orden tiene reglas y la espontaneidad tiende a la ausencia de reglas. Teóricamente no habría obstáculos para que convivan, pero en la práctica los mensajes que propician una cosa se contraponen con los otros. Entonces es díficil ser ordenado y espontáneo a la vez. Esa es, para mí, la gran clasificación de los entrenadores: los que privilegian la resolución del juego a través de las respuestas individuales o los que acentúan en la preconcepción de esas respuestas. Creo en eso más que en la división entre defensivos y ofensivos. Esa caracterización es sumamente engañosa, porque los equipos no están preparados para una cosa o la otra, sino para las dos, en proporciones que nadie puede determinar de antemano.
-¿Los equipos supuestamente ofensivos son necesariamente los que privilegian la espontaneidad y los supuestamente defensivos los que tienden al orden?
-No según mi hipótesis. Se pueden usar las palabras que uno quiera. Pero lo que define a un equipo es qué privilegia. Yo, por ejemplo, tengo profunda admiración por Jorge Valdano: admiro el desarrollo de su mensaje, pero nunca podría pregonar lo que él pregona.
-¿Pero no hay manera de complementar orden y creatividad?
-Valdano diría: Mínimo de orden, máximo de creatividad. Porque tampoco es cuestión de ignorar la otra parte. A mí, por ejemplo, me fascina la gambeta, que es el acto más individualista que tiene el juego. Valdano agregaría: Vamos a regar al que sabe poquito para que aprenda a gambetear. Pero yo elijo otra cosa.
-¿No es díficil disfrutar del juego cuando se privilegia tanto el orden?
-Sí. Es una de las consecuencias nocivas del orden. Yo creo que los que estamos en el fútbol estamos obligados a saber que cualquier versión tiene consecuencias deseadas y no deseadas.
-¿Cómo cree que viven eso sus jugadores?
-Yo creo que prefieren el camino que los lleva al éxito, siempre y cuando el proyecto sea noble.
-Además del orden, ¿qué otras características conforman el sello Bielsa?
-Que no haya salteo entre la actitud de recuperación y la de posesión. Ese es el signo de los grandes equipos. Además de tener grandes jugadores, un sistema que disminuya las consecuencias del error y el compromiso colectivo. Conceptualmente, para mí, todos los partidos son iguales: hay que dominar y protagonizar todo lo que se pueda. Cualquier otra cosa no entra dentro de mis concepciones. No creo que haya que jugar diez metros más adelante o más atrás ni defender para contraatacar. La única manera que entiendo el fútbol es la de la presión constante, jugar en el campo rival y el dominio de la pelota.
-¿Y cuáles son, para usted, los grandes equipos del momento?
-Yo era un admirador del Ajax de Van Gaal. Pero esa es una cuestión de gustos. Los dos equipos de la década jugaban distinto: Milan, con dos líneas de cuatro y dos puntas, similar al Vélez anterior; Ajax, con tres delanteros, que es otro diseño táctico.
PD:
Me encantaría entrevistar al Loco, pero hace años que no concede entrevistas personalizadas cansado de periodistas poco preparados y en busca de titulares o polémicas que poco le interesan a él. Una pena. También el periodismo debe reflexionar sobre por qué no apuesta por textos de calidad, por análisis elaborados, por qué no es capaz de estar a esta altura.
La triste conclusión es que hay muchos jefes no preparados que mandan sobre el resto y que prefieren cualquier bacalada a un entrevista/artículo bien elaborado de verdad. Así nos va.